El jardín de los frailes, Manuel Azaña

El que fuera el Presidente de la República de España, Premio Nacional de Literatura en 1926 y presidente del Ateneo de Madrid,  nos presenta lo que fue su única novela, ya que el resto de sus publicaciones fueron en su mayoría ensayos políticos. Una novela autobiográfica que nos recorre gran parte de su adolescencia en el Colegio de los Agustinos en San Lorenzo del Escorial.

Esta autobiografía muestra las luces y sombras de la rígida educación en los colegios católicos de finales del siglo XIX, en el que el autor ya empieza a mostrar su anticlericalismo, su carácter liberal y adquiriendo una gran habilidad oratoria, que quedaron marcadas en sus políticas al frente del Gobierno de la República y en su famosa frase en el Congreso de los Diputados: “España ha dejado de ser católica”.

Manuel Azaña recorre en esos ocho años cómo sus reflexiones contemplativas iban cambiando, apareciendo un sentimiento sobre la belleza del paisaje, sobre sus primeras atracciones sexuales y unos pensamientos sobre el ser español y los nacionalismos en auge. El texto expone cómo ya desde pequeño Azaña era un niño con falta de pasión y con miedos a afrontar su parte más artística.

En ‘El jardín de los frailes’ se demuestra su destreza en la literatura utilizando un gran léxico de palabras para referirse a pequeños detalles, como su gran facilidad para exponer ciertos términos, pero muy a su pesar la lectura se hace un poco complicada.

Es una buena lectura para conocer más afondo la vida de este gran político que nos dio el siglo XX y que representó tanto para España. Nos vuelca sus memorias de una forma muy personal en el que nos resume sus primeras reflexiones para entender mejor sus aptitudes ideológicas llevadas a cabo en su carrera política. Tanto es así que muestra su parte más noble al entablar sus últimas palabras a los compatriotas en guerra: Paz, piedad, perdón.

CMB

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