La sonrisa etrusca, José Luis Sampedro

Con una naturalidad propia y mucha fuerza nos narra José Luis Sampedro esta novela dramática, un relato que a la vez que vamos atravesando las páginas nos encontramos con una ternura y una calidad literaria que muestra las grandes proezas de este escritor que consiguió muchas distinciones al final de su vida.

El humanista José Luis Sampedro publicó esta novela en 1985 mientras se dedicaba profesionalmente a la economía, fue senador por designación real en las primeras cortes, en un breve espacio de tiempo, y miembro de la Real Academia Española. El éxito de esta obra es tal que el periódico El Mundo la introduce en su lista de las 100 mejores novelas en español del siglo XX.

La novela nos habla de un viejo campesino que ha dedicado toda su vida al campo calabrés, tierra a la que está muy ligada. Debido a que tiene que ir a Milán a realizarse unas pruebas médicas, las cuales no son muy buenas para el viejo, y que acaba viviendo con su hijo ya que reside en la capital de Lombardía. Salvatore Roncone, conocido como Bruno, como le llamaban sus colegas partisanos durante la guerra, es un hombre terco, gruñón e impávido pero allí conoce a su nieto, el pequeño Brunettino, que consigue hacer del viejo un hombre tierno, tal es así que en el libro se muestra una conversación que mantiene con la dependienta de un ultramarinos que dice textualmente – ¡Vivo con mi nieto!…¡Bueno, y sus padres!

Al ser un hombre muy conservador le cuesta adaptarse a las vivencias de la ciudad, quejándose por todo lo que le sucede en Milán. Su hijo sabe que no se llevan muy bien su padre y su mujer, por lo que siempre tienen unas rencillas familiares porque la madre se empeña en que el niño duerma en una habitación sólo y el viejo nunca lo permitirá. Padre e hijo están tan separados que Bruno llega a comentar alguna vez que – en el pueblo los hombres no tenían hijos, tenían recién nacidos para presumir de ellos en el bautizo-, lo que hace entender el sentimiento que muestra con su nieto.

Bruno, que siempre se está quejando de la <<rusca>>, como llama a su mal, intenta paliarla al pasar más tiempo con su nieto. También conoce a una mujer que dice que le hace mantener a la rusca tranquila y que le devuelve la ilusión de nuevo en un último amor.

Es un libro que siendo escrito en 1985 está a la orden del día dada su sencillez y calidad humana. La lectura se hace muy fluida, con capítulos cortos que se encadenan muy bien y una correlación de la historia con gran adicción.

CMB

 

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La sonrisa etrusca, José Luis Sampedro

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